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miércoles, 28 de febrero de 2018

La Esencia


En esta entrada os voy a hablar de uno de los conceptos más significativos e importantes del mundo de Gëa. Ya sabéis que existen distintos entes e individuos capaces de invocar hechizos y de realizar acciones que a nosotros nos resultan completamente increíbles.
Todo ello es gracias a la Esencia.



¿Qué es la ESENCIA?

La esencia está latente en toda forma existente, ya sea viva o inerte. Por así decirlo, es una energía sobrenatural implantada en la propia creación del mundo.

¿Cómo se creó?

Hace miles de millones de años, en el universo tan sólo existía el caos. Ciertas energías confluyeron en un punto y dieron origen a un ente primigenio con conciencia propia autodenominado Gëa. Una vez que consiguió dotar y organizar al universo con las leyes físicas que lo rigen, Gëa quiso dar un paso más allá. Su mayor anhelo era dotar aquel espacio infinito de vida animada, pero eso tan sólo era posible si lo hacía sobre un lugar finito, pues la vida debía estar resguardada en un astro con propiedades y características especiales para albergarla. Así, creó y dio forma un mundo a su gusto. Una vez que lo moldeó y sentó las bases de la vida, decidió sacrificarse por él. Así, todo su ser acabó por dividirse en dos:
La primera parte, la menor, era su conocimiento. Esta se autodividió en 7 entes; sus hijos y los que luego serían denominados los Arquitectos del mundo. La segunda parte, la más grande, se fusionó con el orbe recién creado y lo impregnó con su esencia vital. Este fue, y no otro, el origen de la esencia.


¿Quién y cómo puede manejarla?


Al principio de los tiempos la esencia tan sólo pudo ser utilizada por los siete Arquitectos del mundo, pero cuando estos realizaron el sueño de su padre y dotaron al mundo de vida animada e inteligente, los pueblos libres aprendieron a utilizarla. Esta esencia «vital» tan sólo puede ser manejada por aquellos que tengan habilidades innatas y estén suficientemente adiestrados, pudiendo realizar acciones mucho más allá de la física y de lo comprensible.

Para invocar hechizos y sortilegios  es necesario conocer ciertos vocablos y estructuras gramaticales de la arcaica lengua de los Arquitectos del mundo. Todos los hechizos tienen una forma y unas reglas para ser invocados, pero de eso ya se hablará en otra ocasión.

¿Pueden utilizarla todos los pueblos?

Cada pueblo se especializó en manejar la esencia de distintas maneras. Los elfos fueron los primeros en aprender a utilizarla. Son auténticos expertos, sobre todo los elfos de las costas o «altos elfos» ya que al poco de despertar, lograron dotar de poderes especiales distintos objetos de su propia creación. Los gnorms también aprendieron a utilizarla hace muchísimos milenios, consiguiendo insertar sortilegios en el interior de hermosas piedras preciosas. Algo más adelante los enanos fueron capaces de ocultar sus minas y lugares secretos a los ojos de los demás. Hay otros pueblos y entes capaces de manejarla, cada uno a su forma y capacidad.

¿Son capaces los hombres de manejar la esencia?

Los hombres tan sólo aprendieron a manejar la esencia una vez concluida la Guerra de los dioses, cuando los Arquitectos abandonaron el mundo. Fueron sus enviados, los ancianos Eladda los que les enseñaron a utilizarla, dando origen así a los actuales magos y paladines. De estos ancianos os hablaré en otra ocasión.

¿Qué es la esencia oscura?

Los Arquitectos del mundo colmaron sus mayores anhelos al dar vida a seres inteligentes, dando así origen a los elfos, enanos, hombres y centauros entre otros. Envidioso y sin permiso para hacerlo él también, Irkhün, el Arquitecto del Inframundo, desobedeció a Lüx y al resto de sus hermanos y, en los albores de la civilización, ejecutó terribles experimentos en sus dominios bajo tierra y produjo repugnantes formas de vida para que lo sirvieran. Así, con el pasar de los milenios fueron surgiendo los ogros, los trolls, los trasgos, los licántropos, los huargos  e incluso los terribles y destructivos dragones. Todo ello dio origen a la sangrienta Guerra de los dioses, en la que Irkhün fue finalmente derrotado a costa de grandes sacrificios.

¿Es posible manejar la esencia oscura?

Si bien los seres del Inframundo son incapaces de manejarla, hay individuos pertenecientes a otros pueblos que son capaces de ello, como los hombres o los elfos, entre otros. La esencia oscura es en origen mucho más tentadora, ya que consigue resultados más efectivos y en menor espacio de tiempo que la esencia de la luz. Todos los individuos especializados en el manejo de la esencia oscura siguen los preceptos del Arquitecto Irkhün y los de su vástago y heredero legítimo, el príncipe Khalmüt.

¿Tiene algún efecto dañino manejar la esencia?

Los magos humanos o los sabios elfos tienen la experiencia suficiente para canalizar la esencia y la energía vital necesaria para invocar hechizos. Pese a ello, la salud del individuo puede verse afectada si maneja una cantidad excesiva de esencia, pues puede perder toda su energía y sufrir un colapso vital.
Para invocar hechizos, aparte de disponer de unas condiciones innatas y de ciertos conocimientos, es necesario saber conjugar tres elementos clave: Esencia manejada, Energía vital y Potencia desarrollada. Sólo así se puede manejar la esencia durante un corto espacio de tiempo sin peligro. Pese a ello, la energía vital de cada individuo es limitada, por lo que todo aquel que maneje la esencia y por el bien de su salud, tiene que saber con absoluta certeza dónde están sus límites físicos. No tener en cuenta estos preceptos puede tener consecuencias gravísimas.

¿Qué diferencia la esencia de la luz con la de la oscuridad?

Las dos formas de utilizar la esencia están enfrentadas. Por un lado, la esencia de la luz, más difícil de aprender y manejar, representa la naturaleza pura; limpia y engrandece el espíritu de quien la utiliza. Por el contrario, la esencia oscura consigue efectos mucho más poderosos en un menor espacio de tiempo, pero corrompe el alma de quien la utiliza, atándole para siempre a la oscuridad.

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Bueno, hasta aquí todo lo relativo a la esencia. Espero que os haya gustado. Más adelante hablaré sobre los hechizos y la forma de invocarlos, mostrándoos algunas palabras de la sagrada y arcaica lengua de los Arquitectos del mundo.

martes, 23 de enero de 2018

El diamante Pyhä Helmi

Para aquellos que ya hayan podido leer la primera versión de la novela de «El tesoro de los gnorms», no les resultará extraño el nombre de Pyhä Helmi. Para todos los demás, deciros que corresponde nada más y nada menos que al enorme y milenario diamante sobre el que gira gran parte de la historia. 

El fabuloso diamante fue tallado por los gnorms nada más finalizar la  terrible Guerra de los brujos, en el ocaso de la segunda edad, hace ya dos mil años. 
Para que os hagáis una idea de su tamaño, deciros que es más grande que el puño de un hombre.

Tras la terrible y sanguinaria contienda, numerosas hordas de seres originarios del Inframundo camparon a sus anchas por los continentes de Nearland y de Farland, provocando el terror y el caos entre sus gentes. Mientras los hombres los hacían frente con el uso de la fuerza, los elfos y los gnorms utilizaron un método menos explícito pero mucho más eficaz: insertar distintos hechizos de protección en enormes joyas  para salvaguardar sus reinos y territorios de la incursión de las bestias de la oscuridad. Si las criaturas originarias del Inframundo se aproximaban demasiado, un intensísimo dolor les perforaba la cabeza, debiendo volver sobre sus pasos si querían sobrevivir.


Para realizar tal proeza, los druidas gnorm tuvieron que emplear su propia esencia vital para configurarle tal poder, habiendo de sacrificar sus propias vidas por la seguridad de su pueblo. Lo cierto es que no hay otra piedra preciosa igual en todo el orbe. Desde que fue tallada, permanece incrustada en lo más alto de la pilastra de piedra que hay justo en el centro de la aldea de Lepünchaüm.

Pese a lo que pudiera pensarse, la Pyhä Helmi no es una joya que contenga un hechizo protector en su interior. Es la propia configuración de sus aristas la que hace que sea capaz de intensificar exponencialmente los hechizos que están a su alrededor y que entren en su radio de acción, incluyendo también los de otras gemas de poder. Gracias a su sublime configuración, la Pyhä Helmi es capaz de proteger casi todo el enorme bosque de Feörn (cerca de 30.000 km²) de la incursión de las bestias originarias del Inframundo.

De su interior emana un radiante fulgor multicolor, tan intenso, que es capaz de iluminar cualquier lugar, por muy oscuro y tétrico que pueda llegar a ser. 

En «El tesoro de los gnorms» se narra cómo las tropas del Imperio de Fireland se hacen con el Pyhä Helmi, llevándose también consigo a Maäpy, Tïnny y Boöny; tres muchachos gnorm aspirantes a guardián de los bosques.

En otra ocasión os hablaré de Ringëril, el enorme rubí custodiado por los elfos del reino de Gwyllion y que posee la increíble cualidad de sanar todo tipo de mal.